Recuerdo cuando empezó la correspondencia literaria con J. Cavallé que decidí dejar las rencillas y peleas. El escritor no era muy amigo. Por ejemplo cuando murió el escritor Jordi Tiñena, estaba insoportable. Parecía yo el culpable de su Muerte. Otras veces parecía amable, pero era una máscara. Comprendió que desde el año 2000 la editorial Arola, llevada en parte por su amiguito del alma M. Sunyer no me diese respuesta de mi mecanoscrito y otras cosas. Decidí olvidar esos rencores a cambio de incluirme en la web de ellos. Pasaron cinco años. Diferente becarios, de aspecto afeminado como quería Sunyer, pero nada. La web no avanzaba ni si actualizaba. Al final Sunyer decidió borrar la web de los escritores incipientes y los que estaban. Solamente quedaba La gent del llamp y sus amigos. Como si se acercase la tempestad y la nueva guerra, el equipo de Cavallé me escribió un correo y me dijo que, dado su aplastante trabajo, no podía atender correo de otras personas. La guerra volvió a come...