Estos días estoy revisando las novelas Todhaüser, historia de un disidente nazi y Ucrania era mi hogar. Intento reducir y quitar material para que llegue directamente al lector. Veo que ha dado la vuelta por todas las editoriales del país por correo electrónico o vía postal. Unos dicen que es rechazada, otros ni se dignan a contestar pasado medio año. Cuando pasa este tiempo no dicen nada. Algunas editoriales o sus mediocres editores son personajes desagradables para el trato. Me temo que pasa lo mismo en las editoriales de Tarragona. Si no eres amigo del editor o de sus amigos... Nada. Quizás las podáis leer próximamente en una editorial de coedición de Cataluña. Sin embargo, no prometo nada.
Compruebo que los muchachos que boxeaban en la media hora de descanso no vuelven a combatir. Deduzco que la dureza del combate anterior y el daño que recibió un sparring les ha vuelto solidarios y no recurrirán a la violencia en sus ratos libres. Solamente una muchacha me dijo que ella sí entrenaba en un gimnasio aparte. Han dejado este deporte pero en mi cerebro hierven nuevas ideas para mis relatos de aventuras.