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Seguimos a la espera de la editoriales de no coedición. Hoy he he explicado a mi esposa un cruel hecho de mi novela Todhäuser. Se pensaba que le hablaba de una película, pero este hecho criminal de los nazis contra los prisioneros de los campos de concentración eran típicos. No se imaginaba que retrataría con tanta crudeza los hechos. Esta novela ha pasado por cinco editoriales de este tipo y ninguna se ha fijado en ella. Me parece que si no vienes con amigos de ellos o por recomendación...
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Una poetisa que conozco era nombrada por una amiga suya. Daba a entender que su segundo libro de poesía no era tan vendible como el primera. La mujer alegó que salió en primavera y por esa época hay poco movimiento literario. No sé qué decir. He visto fotografía en las que su primer libro y en su presentación llenó hasta los topes la sala. Hubo gente que en las hileras posteriores y en la entrada permanecía de pie. Ahora no ha habido tantas ventas. Yo le daré la explicación. El primer libro como novedad capta el interés de amigos y conocidos. Me pasó a mí cuando presenté en el Orfeó Canongí Imperatix Romae i altres narracions, mi primer libro. Mi segundo libro pasó desapercibido. Nadie lo compraba y quienes me conocían no hablaban del tema o preferían evitarlo. A ella le ha pasado lo mismo. Su segundo poemario no tiene la acogida que esperaba. En estos temas se debe ir con prudencia. No se puede confiar en determinadas personas porque cuando llega el día de la presentación no aparecen,...
Solamente se trata de un detalle. La editorial Arola, que tan fuerte se cree con sus amigos Sunyer y Cavaller, en el resto del servicio es un desastre .Lo sé por amigos y gente que se ha puesto en contacto con ellos. El teléfono debe estar de adorno. No contesta nadie. Solamente hay un contestador automático pero nunca te llaman. Hay gente que quiere presentar un manuscrito. En esto, tienen razón, se ponen en contacto con la vieja foca que tienen como secretaria, les da el E-mail, pero si no le interesa el material, ni se dignan a contestarte. Otros llaman para pedir libros atrasados que ni la propia librería pueden conseguir. No les contestan y pierden un cliente. En cambio cuando vienen mis "entrañables amigos" enseguida están localizables y al servicio de ellos. ¡Qué desastre! Para esta actitud monto una barraca de feria, que seguramente acude más gente por interés.
Debería volver al relato breve pero tampoco vienen ideas a mi cerebro. Las editoriales de no coedición piden novelas. Entonces debo pensar un argumento para alargarlo, no para llenar la columna de una revista. La tarea cambia.
No veo el momento de proseguir mi actividad literaria. Luego, cuando tenga alguna idea publicable me costará escribir y escoger la palabras adecuadas. Es como ir a un gimnasio. Dejas los ejercicios una temporada y cuando vuelves, te cuesta coger las pesas, por ejemplo. Escribir es también como un deporte.
Reconozco que escribir no es un pasatiempo, un trabajo o una actividad cualquiera. Se trata de un vicio. Me quería tomar unos días de descanso pero no puedo. Siempre me hierve la sangre de mis venas y a mi cerebro vienen nuevas ideas. Ahora estoy leyendo -no corrigiendo o reescribiendo- un relato sobre un guerrero nórdico que se alista al ejército de Gengis Khan. Se puede leer en Una prima de París y otras narraciones. Pero esta vez quiero convertir el cuento de ocho folios en una novela de ciento y veinte folios. No sé si lo conseguiré. De momento leo y releo ciertos fragmentos y líneas. Continúo con mis actividades sin saber nada de editoriales sobre novelas o cuentos enviados. Es tener mucha moral.
Si valorásemos escritores por una vida o aficiones pornográficas... No sé que decir. Lo digo por el apartado anterior. Si la escritora mencionada escribe exhibiéndose como un objeto comercial, por no decir otra cosa... no encuentro la tarea de escribir como un trabajo serio. Deberíamos ser  más conscientes quienes nos dedicamos a este  difícil quehacer.