Hace pocas semanas me quedé atónito ante un hecho asombroso. Mi esposa entregaba siempre dos libros de lo que me habían publicado a la biblioteca de Tarragona. Es un consejo para mis futuros lectores y es como un deber para mí. Naturalmente se llevan cuando dejan de ser novedad. Cuando llevó dos ejemplares de Memorias de Valrojas, la muchacha dijo que este libro lo habían comprado a la editorial porque mucha gente lo solicitaba. Me quedé aturdido ante tanta buena noticia. Siempre me he sentido despreciado tanto en persona como en el campo literario, pero aquel detalle me animó. Quizá no pase tan desapercibido ni tan odiado por la gente. En realidad no recuerdo si era El oscuro poder de los sueños o Memorias de Valrojas. Pero era uno de ellos. Lo sé seguro porque precisamente no siento mucho aprecio por esos volúmenes. Siempre he sentido cariño por Els últims dies del dictador Valdés i altres narracions, Contes del rocambolesc y Poesies i contes del trobador errant.