En realidad ni en Barcelona o Madrid de las editoriales de no coedición que conozco -todavía no daré nombres- solamente entras por recomendación o por algún amigo. En una editorial dedicada a los temas fantásticos he llevado mi segundo manuscrito y ha sido rechazado. Reconozco que aparecían menos elementos mágicos, uno por cada once folios, por ejemplo. En el primero desde el primer folio empezaba la intriga y la fantasía. Ambos han sido rechazados y todavía me animan a que escriba otro mecanoscrito de 250 folios como mínimo. Por favor, señores. No tengo tanta imaginación y fuerzas para emprender una nueva aventura. En esa editorial se quejan de falta de escritores con brillantes ideas sobre el tema fantástico. Yo lo he intentado pero he fracasado dos veces. No creo que lleva más material. He leído por Internet que se vuelven a llevar el tema de zombis, es decir muertos vivientes, demacrados que muerden a uno sano y lo convierten en zombi. El nuevo autor, a quien le auguro un éxito, se...
Reconozco que me estoy animando. He escrito quince folios de mi nueva novela sobre el guerrero Ratjur que defiende Sarjania. Me costaba pero cuando me hallaba ante la pantalla en blanco del ordenados me he animado y las ideas surgían de mi cerebro. No estoy tan cansado ni viejo como esperaba a los sesenta años. En dos días he escrito este material. Sigo sin prometer nada. No sé si la acabaré. Por si acaso escribiré una sinopsis para que sigan los detalles frescos en mi memoria. Naturalmente esta nueva aventura del guerrero kossetanio no entra en la trilogía El acero de Sarjania. Solamente es una aventura más de este protagonista. Recordad que la trilogía está integrada por Los gigantes del trueno, Sinfonía andina y ¡Renacerá mi imperio! Este largo episodio solamente contribuye a enriquecer la historia de ese imperio.