Compruebo que los muchachos que boxeaban en la media hora de descanso no vuelven a combatir. Deduzco que la dureza del combate anterior y el daño que recibió un sparring les ha vuelto solidarios y no recurrirán a la violencia en sus ratos libres. Solamente una muchacha me dijo que ella sí entrenaba en un gimnasio aparte. Han dejado este deporte pero en mi cerebro hierven nuevas ideas para mis relatos de aventuras.
Hoy en mi paseo matutino he hablado con esos muchachos que dedican la media hora de descanso al boxeo. Les he dado unos relatos en borrador sobre boxeadores. Si lo quieren impreso en libro les he puesto abajo el libro al que pertenecen. No creo que los compren porque en la época de estudiante no se tiene demasiado dinero. También me han dicho que posiblemente lo dejarán. El otro día hubo dos combates duros. En el segundo un rival noqueó a su antagonista tres veces y de los golpes quedó aturdido y muy mal. Me han firmado algunos autógrafos en mi libreta de notas. Faltan más pero estaban ausentes. Es buena gente. Una muchacha de cabellera rizada y larga con cara de inteligente se ha quedado los relatos y luego se los pasarán. Espero que les guste y que me digan su opinión.