Hoy os contaré una historia muy particular para que veáis que los premios están dados. Ahora puedo decir nombres y personajes porque la mayoría está muertos y no me pueden denunciar o fastidiar la vida literaria. Cuando tenía unos 24 años me rompí el tobillo. Sabéis que tengo la enfermedad de los huesos de cristal y un pequeño golpe puede romper el hueso. Estuve un largo tiempo de convalecencia. Continuabas llevando mis relatos pero me fijé que en revista Estímul, diari de La Canonja, donde llevaba habitualmente mis cuentos, convocaba su concurso anual de ensayo sobre temas de La Canonja. En mi caso se me ocurrió escribir un amplio ensayo sobre tres poetas del pueblo. A máquina y en catalán, trabajé duro muchas horas y días con amplios comentarios sobre sus poesías. Luego supe que se presentó otro tipo con el tema dela historia del Orfeó Canongí, una asociación, edificio y entidad sobre música. El autor era un importante componente de la antigua Convergencia, Había sido diputado y...
Yo también he participado cuando tenía unos veinte años en dos concursos literarios. (Cuento breve) En el primero -no me acuerdo muy bien- no quedé ni como finalista. En el segundo sí y me llamaron pero toda la sala estaba llena de gente. Pienso que llamaron a todos los que participaron en el concurso para el acto literario y para llenar la sala. Cuando llega el momento "El ganador es..." veo que salió un niño de reducida estura con gafas y cara de empollón. Los demás a casa con la derrota. De ese niñato no he vuelto a saber nada más. Me parece que no ha desarrollado una carrera literaria. Sencillamente se lo dieron porque debían dárselo a un amigo del tribunal o de la familia. He participado en otros y los caso han sido más polémicos. En el futuro os lo contaré.