Hace pocas semanas me quedé atónito ante un hecho asombroso. Mi esposa entregaba siempre dos libros de lo que me habían publicado a la biblioteca de Tarragona. Es un consejo para mis futuros lectores y es como un deber para mí. Naturalmente se llevan cuando dejan de ser novedad. Cuando llevó dos ejemplares de Memorias de Valrojas, la muchacha dijo que este libro lo habían comprado a la editorial porque mucha gente lo solicitaba. Me quedé aturdido ante tanta buena noticia. Siempre me he sentido despreciado tanto en persona como en el campo literario, pero aquel detalle me animó. Quizá no pase tan desapercibido ni tan odiado por la gente. En realidad no recuerdo si era El oscuro poder de los sueños o Memorias de Valrojas. Pero era uno de ellos. Lo sé seguro porque precisamente no siento mucho aprecio por esos volúmenes. Siempre he sentido cariño por Els últims dies del dictador Valdés i altres narracions, Contes del rocambolesc y Poesies i contes del trobador errant.
Queda poco para acabar la novela policíaca. También tengo la cabeza cargada. Unos 119 folios no se escriben con facilidad. Todavía se deben corregir. Quitar y añadir detalles. Deben encajar las situaciones con los personajes. No voy a escribir párrafos sin sentido o que no tienen conexión alguna. De esta "chapucera" tarea se encarga La gent del llamp. No soy como ellos por este motivo no puedo enorgullecerme de publicar sin pagar. En cambio ellos sí porque tiene dominados a los editores de Arola y Cossetània. Siempre me he preguntado por la personalidad de esa gente. Nuevamente las dudas me asaltan. Esa editorial de no coedición... ¿Aceptará esta novela policíaca? Sí, reconozco que soy pesado sin embargo mis miedos son peores.