Reconozco que en los cuarenta años que quedaban para que la obra madurase se notan cambios en la escritura y en mi manera de pensar. En la segunda parte, a partir del encuentro con la momia en la biblioteca, aunque el héroe salga victorioso, se nota un sabor de boca en el que el éxito no es completo. Cuando tenía veinte años veía que los problemas eran fáciles de solucionar. El tiempo cambia a las personas tanto física como mentalmente.
Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
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