A veces pienso una escena surrealista al gusto de La gent del Llamp. Cuando los mayores de 60 años decía que luchaban contra los "grises" de Franco, me comentan ahora que no disparaban, se alegraban con golpear con la culata en la cabeza de los manifestantes. Quizás golpearon a Magí Sunyer y a J. Cavallé y cuando volvieron en sí se creían que eran los mejores escritores del mundo e iban a cambiar el rumbo de las letras en Tarragona.