A veces pienso una escena surrealista al gusto de La gent del Llamp. Cuando los mayores de 60 años decía que luchaban contra los "grises" de Franco, me comentan ahora que no disparaban, se alegraban con golpear con la culata en la cabeza de los manifestantes. Quizás golpearon a Magí Sunyer y a J. Cavallé y cuando volvieron en sí se creían que eran los mejores escritores del mundo e iban a cambiar el rumbo de las letras en Tarragona.
Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
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