Cuando aquellas chicas me comentaron que J. Cavallé era un tipo aburrido tanto como persona como por su obra en aquella época yo había dejado de publicar libros y entregaba relatos breves a diferentes revistas. Salían puntuales en el número correspondiente. Leían con seguimiento el relato largo por entregas de espías Proyecto Maracaibo que encontraréis en el volumen Solamente eran unos sueños. Estaban intrigadas por el final. ¿Conseguiría el agente secreto Norman Rush destruir la base de un doctor malvado y el que quiere el dominio del mundo? Durante unas quince semanas mantuve al lector con la intriga.
Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
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