Dejemos tranquilos por una temporada a la querida La gent del llamp. En realidad no se merecerían que perdiese tiempo con ellos. Si todavía los estoy criticando, la gente comprará más sus libros. Pero tengo artillería guardada para un poeta amigo de ellos Fermí Roig y una crítica a la obra reciente de Sunyer. Lo leeremos en el futuro.
Un vez más vuelven mis inquietudes literarias. El editor me ha dicho que los distribuidores se toman su tiempo para repartir el libro en este caso en la Capona. Al menos tardarán unos 15 días y no siempre informan de sus actividades porque constantemente están viajando para dejar otros libros en otras librerías del país. La incertidumbre sigue.
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