Històries de la meva Tàrraco Viva es en realidad la recopilación de relatos y aventuras de Hagen, el germánico, un mercenario que actúa de guardaespaldas del emperador Augusto. Es un personaje ficticio, por este motivo el género se engloba en la ficción histórica, un tema que es apreciado por muchas editoriales. En este caso el bárbaro protege al emperador en Tàrraco que fue durante dos años la capital del imperio romano. Pero al final Augusto se inclinó por Roma. Durante su estancia ennobleció la ciudad donde vivió y la convirtió en una "ciudad de mármol" como dijo él antes de morir. De hecho muchos monumentos han sobrevivido o se han reconstruido fielmente. En el caso del Circo romano tendrían que derribar las casas de la calle Cos del Bou, la Plaza de la Fuente y el mismo Ayuntamiento de Tarragona. No puede ser, pero se ha conservado unas gradas. A su lado hay la torre de Carlos V donde el rey estuvo unos días de descanso. Pero aquí hablamos del siglo XVI y no del siglo I a.C. o el siglo I d.C.
La saga promete ser interesante. En más apartados os contaré más detalles como su viaje a América -la descubre antes que los vikingos y Colón-, la mujer pirata Venus, bella y exuberante, luego conoce a su definitiva mujer, su esposa Nerea, una poetisa ciega al servicio de Augusto. El germánico compra su libertad y la convierte de esclava a esposa. Acto de generosidad. Sin embargo la saga se prolonga a pesar de ciertas reticencias de la revista y la redactora en su momento. Hablo de Notícies TGN que después de siete años de ininterrumpido trabajo me echan a la calle si ninguna explicación. Pero los políticos de Tarragona necesitaban mi espacio para exponer sus ideas y proyectos si ellos mandaran. Este efecto ha pasado, pasa y pasará en todas las épocas.
Por ejemplo en la época de mis padres después dela Guerra Civil les decían que si querían comida o un bocadillo debían afiliarse a la Falange de Jose Antonio Primo de Rivera, es decir del partido franquista. Mis padres jóvenes todavía decían no. Cincuenta o sesenta años después, cuando trababa yo de funcionario en el putrefacto ayuntamiento de Tarragona, se paseaba un siniestro personaje y me aconsejaba que me afiliase al partido catalán Convergencia o ahora dígase Junts. Yo dije que no quería problemas políticos y no me interesaba. me dijo que me buscaría problemas. Desde ese momento hasta catorce años me pusieron en departamentos donde había más trabajo y compañeros de malhumor. Tensiones y nervios. Así he acabado. Pero el buscar afiliados para un partido siempre seguirá entre nosotros.
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