Un detalle más para puntualizar la "prodigiosa" obra de J. Cavallé. En el argumento de su obra se aprecia una doble sentido. Parece que teme que la lengua catalana desaparezca. No se deben preocupar de ello. La gent del llamp, fanáticos corrompidos, los políticos catalanes, sus fieles súbditos a la Generalitat no se deben atormentar por ese problema. Os daré una pequeña lección de Geografía Humana. Veréis... En Cataluña hay alrededor de siete millones de catalanes. De ellos la mitad, tres millones y medio, son descendientes de andaluces y castellanos que vinieron a Cataluña en los años 70 del siglo XX para trabajar. No nos engañemos. No aprenderán el catalán ni se sacarán el nivel C o D (para lenguaje técnico administrativo). Sencillamente acabarán en un trabajo como vendedores de ropa -las mujeres- y en la construcción u otros oficios duros -los hombres. Para este trabajo no necesitan el catalán. Con el castellano es suficiente.
Los otros tres y medio de catalanes -radicales, revolucionarios e independentistas- llevan el catalán hasta los últimos extremos. Su jefes y sus trabajos -Administración generalmente- conservan el catalán como un objeto valioso. Pero afortunadamente para mis "amigos" el catalán no desaparecerá porque ese segundo grupo defenderá la lengua y sus costumbres hasta la Muerte. Al menos eso piensan mientras o políticos catalanes, cuando venga un dictador u otro gobierno que les busque, huirá como ratas. Recordad el caso de Puigdemont. Los súbditos catalanistas se quedarán aquí para soportar a los partidos que no soportan a los catalanes. Entonces pagan los catalanes que no son independentistas y los que lo son.
Si el mensaje de J. Cavallé es aguantar el catalán lo tiene bien claro. Repito, los catalanes no se pueden preocupar que su lengua, costumbres e incluso su pan desparezcan. Editorial Arola ha publicado una obra que no tiene demasiado sentido, pero como el autor es un amigo, J. Cavallé... ¡A publicar! Desprecian la obra de otros autores para conceder favoritistos a este individuo. En Literatura también tenemos los "Salieris" particulares que molestaban a los buenos "Mozarts". Si siguen Arola y Cossetània con esa línea de publicaciones, la Literatura de Tarragona se empobrecerá. Es un aviso.
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