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Ayer por la tarde mis amigos me dieron una gran alegría. Compraron el libro Poesies i contes del trobador errant y me pidieron que se los dedicase y firmase. Complacidamente les hice el favor. A cuentagotas se va vendiendo este libro. Espero que lleven más la la librería La Capona. Estos días no se pone en contacto conmigo el editor del libro. No sé qué pasa. Debe llevar más ejemplares esa librería, o al menos a sus distribuidores, un tanto zopencos por repartir el libro en catalán en Madrid, Andalucía o Extremadura donde no se habla el catalán. Se debe repartir en lugares de habla catalana como Cataluña, Valencia, Aragón e islas Baleares. ¿No lo ven?
Esta mañana he entregado el libro a la redacción. Hasta la misma redactora se ha quedado sorprendida. También me recomienda un poco de descanso. Pero la impaciencia de ver mis relatos publicados o, mejor dicho, juntos en un volumen, me obsesiona. No se trata de un pasatiempo como dicen algunos escritores amigos. Quiero dejar mi obra literaria completa, si puedo, y bien encuadernada y presentable aunque el público y el lector de Tarragona no lo sepan apreciar. Quizás de me olvide de algún relato. Si no lo he puesto es porque no he querido, por tanto no sentía mucho cariño por ellos.
Mañana, si no pasa nada, intentaré ir con mi esposa a la redacción de Les gralles de Valls y les regalaré un ejemplar de Històries de la meva Tàrraco Viva. Se lo merecen pues me han publicado relatos con frecuencia.
Debería llevar un relato breve a la revista Les gralles de Valls, pero no tengo ideas. Quizás una que me ronda bajo el sugestivo título Les rosses amazones de Venus podría ser publicable. Pero todavía me siento cansado de escribir aquella novela de doscientos folios para temas fantásticos y otras piezas largas para otras editoriales. Me siento cansado.  Ahora espero cómo se venden Poesies i contes del trobador errant e Històries de la meva Tàrraco Viva. En el primer caso el editor todavía no me ha contestado. Hay que esperar tiempo, no es amigo de la correspondencia.
Hoy ha ido mi esposa a la librería la Capona. Después de un concienzudo registro mental ha visito en novedades los libros amontonados -quince- de Històries de la meva Tàrraco Viva, pero Poesies i contes de trobador errant no estaba. Cuando ha hablado con la librera amable le ha dicho que estuvo en la mesa de novedades la semana pasada, pero como siempre entran libros nuevos y los otros los deben retirar. Quedaba un ejemplar en una estantería. La semana pasada se expuso. Lo compraron o no me doy por satisfecho. Los que leéis el blog y los que no, animaos a comprarlo. Pronto me retiro de la vida literaria y no veréis más novedades mías. Queda poca cosa por publicar.
Sigo con la lectura de los obras de Howard del ciclo de Conan. Ahora estoy en su novela, La hora del dragón. Es larga y lleva tiempo. Mientras, sigue la incertidumbre si Poesies i contes del trobador errant está físicamente en la librería la Capona. Debia ir mi esposa para comprobarlo, pero ha caído enferma. Han pasado unos cinco días días. Espero que el lunes me ayude. Yo no puedo ir, pues la librería se halla en un lugar céntrico de la ciudad con aceras desgastadas y altas sin rampa, con barreras arquitectónicas en medio de la ciudad y por si fuese poco la rampa para entrar en la librería es muy empinada. Es una trampa para discapacitados. Seguimos en la incertidumbre. Me consolaré con las obras de Howard. No me imagino a Howard en su época con estos problemas estúpidos cada día con editores y clientes.