Sigo con la lectura de los obras de Howard del ciclo de Conan. Ahora estoy en su novela, La hora del dragón. Es larga y lleva tiempo. Mientras, sigue la incertidumbre si Poesies i contes del trobador errant está físicamente en la librería la Capona. Debia ir mi esposa para comprobarlo, pero ha caído enferma. Han pasado unos cinco días días. Espero que el lunes me ayude. Yo no puedo ir, pues la librería se halla en un lugar céntrico de la ciudad con aceras desgastadas y altas sin rampa, con barreras arquitectónicas en medio de la ciudad y por si fuese poco la rampa para entrar en la librería es muy empinada. Es una trampa para discapacitados. Seguimos en la incertidumbre. Me consolaré con las obras de Howard. No me imagino a Howard en su época con estos problemas estúpidos cada día con editores y clientes.
Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
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