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Hoy os contaré una historia muy particular para que veáis que los premios están dados. Ahora puedo decir nombres y personajes porque la mayoría está muertos y no me pueden denunciar o fastidiar la vida literaria. Cuando tenía unos 24 años me rompí el tobillo. Sabéis que tengo la enfermedad de los huesos de cristal y un pequeño golpe puede romper el hueso. Estuve un largo tiempo de convalecencia. Continuabas llevando mis relatos pero me fijé que en revista Estímul, diari de La Canonja, donde llevaba habitualmente mis cuentos, convocaba su concurso anual de ensayo sobre temas de La Canonja. En mi caso se me ocurrió escribir un amplio ensayo sobre tres poetas del pueblo. A máquina y en catalán, trabajé duro muchas horas  y días con amplios comentarios sobre sus poesías. Luego supe que se presentó otro tipo con el tema dela historia del Orfeó Canongí, una asociación, edificio y entidad sobre música. El autor era un importante componente de la antigua Convergencia, Había sido diputado y senador por el partido y además contable de las cuentas en Cataluña. En otras palabras permitió el asunto de corrupción de Millet en el Palau de la Música Catalana, otros políticos catalanes y el memorable 3%. Después él dijo como contable que se debía perdonar y olvidar. 

El tribunal dijo que él seria el  ganador y él lo fue diciendo en el pueblo, que por cierto nadie lo podía ver por su soberbia. En los pueblos se sabe todo y se enteró el tribunal, que se enfadó. Al final me dieron a mí el accésit, pero no se publicó el libro y él se quedó en nada. Dijo en posteriores artículos que su trabajo era el mejor. Seguramente os preguntaréis como sé esta información. La noche de la gala yo no fui pero me llamaron por teléfono de la Radio la Canonja para entrevistarme. Luego me llamó una poetisa (incluida en el mecanoscrito) y me dijo que se alegraba de ver que yo había ganado el accésit. Había confianza entre ella y yo, me contó la verdadera historia del premio para mi rival. Solamente nos presentamos dos.

Lógicamente el senador de Convergencia se cobró el feo del tribunal y la tomó conmigo. El político escribía largos artículos y a mi me redujeron el espacio de mis relatos. En un antología en que salían todos los autores de la época dorada del revista ni me nombró. No me alegro de su Muerte, pero al menos me libro de un individuo que, anciano, me amarga la vida literaria.

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Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
La carrera de la citada periodista ha acabado para mí en un final amargo. Empezó con un bonito cuento sobre una vampira que se alimentaba del frío, no de la sangre. Era original aunque al final dominasen rasgos surrealistas. Fue publicado en una antología de cuentos de Tinet. Así fue cómo la conocí. Sigue una fulgurante carrera en Notícies TGN y en el Diari de Tarragona pero termina como secretaria de esa gentuza. En fin, cosas del Destino.
En realidad, amigos, no me puedo separar de mi tarea de escribir. Ahora estoy corrigiendo páginas anteriores para que tengan coherencia. Sí, que os recomiendo que compréis obras mías anteriores. Un amigo me dijo que quería comprar ahora Els últims dies del dictador Valdés i altres narracions y lo encontró con dificultades. Aunque vendo pocos libros y no soy un genio, la gente los va comprando a cuentagotas y se van agotando. Aprovecho el omento para decir que compréis el reciente, Los gigantes del trueno. Pronto se puede agotar. Si soy pesado con el tema me podéis dejar un comentario con tranquilidad y yo no diré nada.