Antes de continuar con la podredumbre de los concursos literarios os diré que en la web de la revista Les gralles de Valls ha aparecido un nuevo relato, Cara de xacal. Espero que os guste, está en las páginas del final.
Seguimos con los concursos literarios. Hoy trataremos de los amigos o benefactores que dan la cara y ayudan a otros escritores. Por ejemplo... Se presentan varios escritores para un premio. Solamente gana uno, el que parece el mejor. Sin embargo aparece alguien entre el jurado que no está de acuerdo y dice que la obra de otro escritor no seleccionado es la buena. No sé cómo suelen acabar estos asuntos. Pasa el tiempo y se ve que el benefactor del jurado ayuda a ese amigo y le ayuda a publicar y promocionar su obra. Del ganador nos olvidamos. Hay dos caso vergonzosos que se comentan en Internet. Uno de ellos el más famoso fue cuando en la Editorial Planeta se convocó un concurso y ganó un autor. Entonces Terenci Moix, que estaba vivo dijo que se debía reconocer la valía de otro autor no premiado. Hablo de Juan Carlos Zafón. Pasa el tiempo. El autor ganador queda en el olvido y después de la Muerte de Terenci Moix Planeta se pelea por la obra de Zafón. Sus libros son muy vendidos. Desgraciadamente él tampoco puede disfrutar del éxito literario pues murió hace poco tiempo.
En Tarragona tenemos nuestro caso particular. Se convocó un premio literario, ganó un autor y el escritor Joan Cavallé resaltó la obra de otro autor Jordi Tinyena. Pasó el tiempo y su obra era reconocida mientras nacía una gran amistad entre los autores. Olvidaos del ganador. Por desgracia el sr. Tinyena está muerto y no puede disfrutar de sus éxitos literarios.
Si algún día me presento para escribir una novela, espero que me aparezca un benefactor, pero por favor, no quiero morir tan joven.
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