Compruebo que los muchachos que boxeaban en la media hora de descanso no vuelven a combatir. Deduzco que la dureza del combate anterior y el daño que recibió un sparring les ha vuelto solidarios y no recurrirán a la violencia en sus ratos libres. Solamente una muchacha me dijo que ella sí entrenaba en un gimnasio aparte. Han dejado este deporte pero en mi cerebro hierven nuevas ideas para mis relatos de aventuras.
Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
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