Seguimos con esta angustiosa espera. Por las mañanas cuando paseo con mi esposa en una pequeña plaza unos chicos y chicas salen la media hora del patio. No sé de qué colegio. Los chicos se dedican al boxeo mientras ellas miran. Yo también soy un espectador. Me dan ideas para mis futuros relatos. De hecho sabéis que me han publicado algunos relatos y un poema sobre la ruda vida del boxeador. No siempre estoy con héroes medievales o seres enfermizos. Recordad en el libro Els últims dies del dictador Valdés i altres narracions y Poesies i contes del trobador errant. El primero puede estar agotado pero en el segundo hay material. Escaso pero es material de aventura.
Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
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