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Os dije que el primer encuentro con los fantásticos mundos de Howard se produjo por la vacaciones navideñas de diciembre de 1976. Pero no eran unas vacaciones placenteras en una playa caribeña. Me sometía a un doloroso tratamiento para reforzar el calcio de los huesos en un hospital. Lo pasé mal con el tratamiento y además los huesos quedaron igual, pues la hormona que reparte el calcio por el cuerpo no asimilaba las dosis extras.

Con diez años me di cuenta que mi labor sería escribir. No hablo de algunos payasos que descubren su afición literaria más tarde y con sus contactos fastidian a los demás. Yo quería escribir sobre civilizaciones perdidas para distraer a la gente, no para aburrirla o dejarla confusa como pretenden esos payasos. De hecho, uno de mis primeros cuentos -hoy perdido- hablaba de las amazonas. En el comic basado en obras y personajes de Howard vi cómo el guerrero Conan lucha contra un hombre tigre, más parecido a un hombre lobo. Debemos recordar una vez más que los relatos de Conan el cimerio se escribieron en los años 30 del siglo XX y en los años 70 del siglo XX se adaptaron al comic. Tuvieron un enorme éxito. En mi caso impactaron, pero no fue hasta los veinte años, antes de entrar en la pútrida universidad cuando descubrí, compré y leí los relatos del ciclo de Conan. También recordemos que escribió ciclos sobre otros personajes pero el héroe que le hizo famoso fue Conan. Como siempre, es reconocido años después de su Muerte.

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Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
La carrera de la citada periodista ha acabado para mí en un final amargo. Empezó con un bonito cuento sobre una vampira que se alimentaba del frío, no de la sangre. Era original aunque al final dominasen rasgos surrealistas. Fue publicado en una antología de cuentos de Tinet. Así fue cómo la conocí. Sigue una fulgurante carrera en Notícies TGN y en el Diari de Tarragona pero termina como secretaria de esa gentuza. En fin, cosas del Destino.
En realidad, amigos, no me puedo separar de mi tarea de escribir. Ahora estoy corrigiendo páginas anteriores para que tengan coherencia. Sí, que os recomiendo que compréis obras mías anteriores. Un amigo me dijo que quería comprar ahora Els últims dies del dictador Valdés i altres narracions y lo encontró con dificultades. Aunque vendo pocos libros y no soy un genio, la gente los va comprando a cuentagotas y se van agotando. Aprovecho el omento para decir que compréis el reciente, Los gigantes del trueno. Pronto se puede agotar. Si soy pesado con el tema me podéis dejar un comentario con tranquilidad y yo no diré nada.