En la novela de espías, Els últimos dies del dictador Valdés, rechazada cuelmente por Cossetania Editores, me adelantaba un año antes a la terrible pandemia del coronavirus. El agente secreto Rogers debe eliminar también a un científico loco que con un virus infecta los pulmones de las víctimas y mueren. Luego se conquista la ciudad sin explosiones y Muertes de los invasores. Valdés protege a este criminal para que realice sus experimentos. De hecho tenemos una escena en la que me adelanto a la infección de los pulmones. El profesor alemán enseña en unas pantallas de ordenador células de un pulmón sano y luego lentamente se va acercando el virus maligno hasta apoderarse de las células benignas. El científico loco ríe a carcajadas con sus éxitos.
Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
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