Ha pasado el día de Sant Jordi. Esperemos que haya habido un número bueno de la venta de mi libro. Pero no me ilusiono. Hay bastante competencia y con frecuencia es desleal. En la prensa local de Tarragona ha salido mi libro anunciado. Naturalmente había más de otros autores, pero al menos no ha pasado desapercibido. Esperemos unos días, pero no quiero molestar al editor. En el aspecto de las ventas le preguntaré unos meses después, cuántos se han vendido en total. Ante pasaremos por otros temas pero sabéis que no soy un ruín con las ventas como las anécdotas que se cuentan de los libros vendidos de la escritora Montserrat Palau, obsesionada cada día para ver en la desapaparecida librería de la Rambla cuántos había vedido al día.
Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
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