Solamente se trata de un detalle. La editorial Arola, que tan fuerte se cree con sus amigos Sunyer y Cavaller, en el resto del servicio es un desastre .Lo sé por amigos y gente que se ha puesto en contacto con ellos. El teléfono debe estar de adorno. No contesta nadie. Solamente hay un contestador automático pero nunca te llaman. Hay gente que quiere presentar un manuscrito. En esto, tienen razón, se ponen en contacto con la vieja foca que tienen como secretaria, les da el E-mail, pero si no le interesa el material, ni se dignan a contestarte. Otros llaman para pedir libros atrasados que ni la propia librería pueden conseguir. No les contestan y pierden un cliente. En cambio cuando vienen mis "entrañables amigos" enseguida están localizables y al servicio de ellos. ¡Qué desastre! Para esta actitud monto una barraca de feria, que seguramente acude más gente por interés.
Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
Comentarios
Publicar un comentario