Hoy me pasado una anécdota curiosa que en realidad se llama rechazo, pero todavía no entiendo el motivo. Hace años quizás hace treinta y cinco años me escribía cartas a la antigua usanza, papel, bolígrafo y sobres con una amiga que escribía románticas poesías y relatos breves del mismo estilo. No había ordenadores y si los había pertenecían a ricos y empresas. Un día me dijo que dejaba su tarea de escribir para dar paso a otros autores que tenían más fuerza. Luego ella encontró un novio y yo no tenía nada que decir, por tanto desaparecí de su vida.
Nunca quiso que nos conociésemos. Deseaba la magia y el encanto de la distancia como si nos atrajese la misma distancia. Han pasado años y la he localizado en unas redes sociales. Cuando me han admitido después de registrarme me encuentro con que ella me rechaza, me bloquea y no quiere saber nada de mí. Es una lástima. Tenía su buen estilo en escribir pero ha dejado este mundo y ha emprendido otra manera de vida que no me gusta sinceramente. Pero mis comentarios sobran. Sin embargo me ha quedado en mi cabeza ese rotundo rechazo. Solamente quería saber cosas de ella y yo le hablaría de mi. Continuaré con mi trabajo literario. Reencontrarme con viejas amistades que escribían no me conviene. Si ella algún día por casualidad lee este párrafo espero que lo entienda. Lo dudo por el nuevo camino que ha elegido en su vida.
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