He visto por fotografías y comentarios en las redes sociales que se celebró un buen homenaje al escritor fallecido Ferran Gerhard. Acudió mucha gente, se leyeron fragmentos de su obra y se estreno una placa en una calle con su nombre. Un buen reconocimiento. Sí, señor. Si lo está viendo esté donde esté, debe sentirse halagado. En el acto se entregaron unos Ferranzine, es decir una especie de revista magazine con la vida y obra de Ferran Gerhard. Su obra no pasará desapercibida. Me alegro, vuelvo a decir. Pero en estos asuntos siempre hay una espina o una pequeña piedra en el zapato. Perdonad mi lenguaje vulgar. Malas lenguas me han dicho que acudió el escritor J. Cavallé. ¿Por qué narices estaba allí? Precisamente él como cofundador de La gent de llamp están en contra de los editores de coedición o autoedición y sus autores. El sr. Ferran Gerhard escribía y publicaba honradamente por coedición. ¿Por qué estaba ese insignificante insecto? Para informar a su jefe y "amiguito del alma " Magí Sunyer? ¿Para dar una buena imagen de su colectivo literario? ¡Ah! Yo lo hubiera echado del acto. Si os fijáis el sr. Sunyer no acude a actos de otros colectivos literarios nunca. Para él su mejor colectivo es La gent del llamp. Los demás somos basura. Si se cree un buen escritor y llega alto, su caída será más dura. Ha pasado con otros escritores engreídos.
Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
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