Yo también he escrito ciclos de relatos de detectives. La mayoría está en el volumen de Contes del rocambolesc. Allí los leeréis fácilmente y me parece que el volumen está todavía en las dos librerías de Tarragona La Capona y la Adsera. Como el el resto de cuentos de detectives de Howard y Quinn empleo sectas orientales, criminales, etc. pero en el caso de ellos acaban triunfalmente contra el malvado, es decir desenmascaran si es una farsa de fantasmas o derrotan a un maligno oriental. En mi caso algunos detectives descubren a los enemigos pero en el caso del detective Edwards (véase Poesies i contes del trobador errant.) en algunos momentos él actúa como un mudo testigo. Si hay un bosque encantado y no se puede expulsar a los fantasmas, por ejemplo se deja así. Si hay fantasmas en una torre medieval, en una mansión o en un castillo, es mejor no molestar a esos propietarios. El escritor Seabury Quinn desenmascaraba cualquier caso pero yo reconozco que en este mundo de fenómenos inexplicables es mejor ceder.
Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
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