Me hubiese gustado que la saga de Hagen, el germánico hubiese quedado en unos extensos volúmenes como el ciclo de Conan de Howard. Por desgracia en el diario Notícies TGN, el espacio estaba limitado para mí, simpática gente que me apreciaba mi estilo. Debía ser breve y conciso. Suprimía escenas o líneas de gran importancia para completar el relato. Supongo que Howard no se encontraría con esos problemas. Aquí en el siglo XXI encontramos la difícil barrera de ganar espacio a los políticos que prometen arreglar el país, comen espacio en sus artículos sin sentido, contradictorios y fastidian a otros autores. Algunos de estos políticos luego se arrepienten y dejan ese mundo pero tiene su fenomenal paga. De esta manera va el país económicamente. Lo pagan los funcionarios, los contribuyentes y los escritores que malvivimos con nuestro estilo incomprendido.
Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
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