El espacio que me dan en las revistas donde he colaborado siempre me ha amargado. Debía escribir en una plantilla de dos folios cuando era a máquina o marcar un documento en Word con el espacio necesario para las revistas en la época de Internet. En alguna revista he podido escribir con la extensión deseada como el caso de Una dama de Atlántida. Desgraciadamente esta pequeña novela de ficción histórica salió en Célebre Editorial. Se publicó en el volumen Una prima de París y otras narraciones. No creo que lo encontréis, está descatalogado y los de la editorial buscados por la policía por fraude (no pagaban regalías ni beneficios a autores, te engatusaban con buenas palabras pero luego no cumplían sus tratos, gentuza...) Yo fui una de sus víctimas. Quizás si miráis en la web Tinetbiblioteca encontréis una versión del relato.
Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
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