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Me han preguntado otra vez de dónde provienen mis ideas. En realidad ni yo mismo lo sé. Quizás vengan del miedo, esa sensación indecible. Pero cuando hablo de miedo no me refiero a castillos con fantasmas o bosques encantados. Una experiencia traumática en la infancia, por ejemplo, puede causar en el futuro miedos e incertidumbre ante la vida. Os pondré un ejemplo. Cuando tenía cuatro años, les dio por operarme de los pies planos. Sabéis cómo eran en los año 70 del siglo XX estas intervenciones quirúrgicas. Te abrían el pie, te lo dejaban desfigurado por las posteriores cicatrices, te metían un clavo  y pasadas unas tres semanas te lo quitaban. Pero antes soportabas en el Hospital Vall d'Hebrón de Barcelona que te arrancaran violentamente de los brazos de los padres, ante las risas de otras enfermeras, te pusiesen en una larga habitación con camas con otros niños pacientes... En la primera operación el primer pie, que no sabía de qué iba la cosa, desperté después de la anestesia atado con vendas en la cama. Tenía el pie tieso por la escayola. Me preguntaba qué era aquello.

Otra vez creo que fue el segundo pie que no quedó bien e hizo falta dos intervenciones más me encerraron en una sala de curas por escasez de camas. Tenía una sed espantosa aquella noche. Quería un miserable vaso de agua. Una amargada enfermera me dijo que solamente había un vaso de leche. Si lo quería lo tenía ahí. Yo quería agua. No recuerdo bien qué pasó. Tenía cuatro años. Creo que bebí unos sorbos de leche y lo vomité a continuación. En realidad no lo recuerdo. Toda la noche estuve rabiando clamando por un vaso de agua, Por la mañana cuando dejaron entra a mi madre me lo dio. 

Hay más experiencias de este tipo que no me gusta recordar. Naturalmente todo está callado y tapado sobre expedientes. Los niños de ahora tiene una inmensa sala de juegos con televisión con canales de dibujos animados o series infantiles y pueden estar con los padres y jugar. En aquella época estábamos aislados y solamente veíamos a los padrea entre semana a través de unas paredes de vidrio. Si te portabas bien dejaban entrar a los padre el viernes. ¿Qué os parece el juego? ¡Dadme alguna opinión o dejad algún comentario!

El miedo, señores, empieza a partir de ahí. Después se van sumando otras circunstancias de la vida y acabamos rodeados de fantasmas. Naturalmente cuando cuento estas historias la gente se ríe, las ignora o dicen que ahora los tiempos han cambiado. Sí, pero los de mi generación antes y poco después, yo éramos tratados como perros. No existían demasiados derechos para los menores. Creo que tenéis una explicación sobre mis miedos. Ahora no se puede culpar a nadie del hospital. El personal está cambiado y aquellas enfermeras y médicos, si no están jubilados, están pudriéndose en las tinieblas por su crímenes cometido aquí, en la Tierra.  

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