En la saga de Hagen, el germánico empleé mucha imaginación. En este caso él descubre el continente americano antes de los vikingos y Colón. Viaja por desiertos -se supone del Sahara- y visita imperios dominados por gente de raza negra en África que también tienen sus ciudades amuralladas y su poder. Se relaciona diplomáticamente hasta con tribus salvajes de la selva. No es el típico bárbaro que arregla los problemas con el acero. También es un hábil embajador, en parte, aconsejado y recomendado por el emperador Augusto. Naturalmente estos episodios pertenecen a mi imaginación pues no están registrados estos hechos en el gobierno de Augusto.
Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
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