Lo dicen. Los años no perdonan. Antes escribía a máquina cuando no había ordenadores. Siempre la media rondaba los nueve folios diarios. Ahora con el ordenador es menos. Debería duplicar el número pero el peso de loa años me da menos posibilidades. Ahora son unos cuatro o cinco folios diarios y con con dificultades.
Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
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