Ir al contenido principal

Me he tomado el día de descanso. No he escrito nada. Ayer avancé mucho en la saga de Hagen, el germánico pero hoy he decido descansar. He ido por la mañana unos minutos con mi esposa. El frío y el viento no se van, se me clavaban en mis piernas y después de desayunar, hemos regresado a casa. No acompañaba el día. Tenía la mañana cortada y no tenía ganas de continuar con la transcripción. Además, debo ir con calma para que quede bien. Si voy con prisas, las prisas son unas malas consejeras para la preparación de un buen libro. Lo sé por experiencia.

Comentarios