Siempre quise crear a un héroe como si siendo él me librara de mi enfermedad en los huesos de cristal. Quizás en mi subconsciente ronda esta idea. He creado múltiples héroes, el emperador Alejandro de Tarraco, el espadachín Esteve Masricart, el espía Norman Rush, etc. pero aunque no quiera, mi enfermedad sigue latente en mis entrañas.
Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
Comentarios
Publicar un comentario