Se acercan las fiestas navideñas. Quizás escriba o corrija algún texto pero sin exprimir el cerebro demasiado. Todavía espero que las librerías de Tarragona quieran el libro Memorias de Valrojas. En la librería Adserà se puede pedir, sin embargo no está expuesto en el escaparate, pero la otra, en fin, es un feudo de La gent del llamp, por tanto es más difícil colocar mi artículo. Todavía recuerdo cuando aquel viejo asqueroso y calvo barbudo rechazó el libro Espadas en la oscuridad porque el anterior ejemplar Bianjing era el meu somni i altres narracions tenía pocos compradores. Entonces el personaje dijo que nada. Este peculiar incidente sucedió en la anterior etapa de la librería La Capona, antes de jubilarse. Espero que tenga una buena jubilación. Todavía debo vencer mi repugnancia hacia él porque, ahora jubilado, casi cada mañana me lo encuentro comiendo como un cerdo, un bocadillo de jamón. Goza de buena salud mientras yo continúo con achaques. Debe ser una maldición. De buena gana le diría un par de palabras pero me conocen por mis relatos breves en Tarragona y no me quiero buscar problemas.
Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
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