En el complejo mundo de escribir el problema más difícil es la opinión de los editores y, si es publicable, su edición. Escribir es fácil. ¡Cuanta gente he conocido que escribía breves narraciones o versos! Una antigua amiga, mi testigo en mi boda, otros amigos... Sin embargo preferían guardárselos. La verdadera lucha llega en el momento de enfrentarse a los citados editores.
Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
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