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Algunas veces han preguntado a mi padre o mí directamente si determinadas situaciones de mis relatos son reales o vividas. Ambos respondemos que no es de esta manera. Quizás tengo la particularidad de saber transmitir sensaciones o escenas de acción como si el propio lector las viviese. Cuando escribo me olvido de la realidad. Lo he dicho varias veces.
Pongamos un ejemplo. Cuando me quedé en silla de ruedas me publicaron un capítulo sobre una Tarragona futura. El relato Fort Tarraco está en el volumen Contes del rocambolesc. Está entero, sin censura. Bien. Un antiguo jefe de mi padre, cuando trabajaba antes de jubilarse, dijo a mi padre que lamentaba mucho el accidente que había tenido porque me había visto por Tarragona en silla de ruedas. La escena ficticia en cuestión describía como yo, en primera persona, era un profesor de Historia y en el Campo de Marte rodábamos un documental sobre la época romana. El protagonista, es decir, yo me cansaba y me sentaba a un lado de un viejo compresor o generador que estaba averiado. Explotaba. De esta manera acababa el primer capítulo. Este jefe se pensaba que estaba en silla de ruedas por la explosión del generador. Mi padre, después de una breve risa, aclaró amablemente que era un relato ficticio que estaba escribiendo. La explosión era irreal. Pero sabía transmitir con detalles el impacto de la detonación.
En el capitulo siguiente la citada explosión traslada al protagonista en una caótica Tarragona del futuro. Este relato fue rechazado después de los primeros cuatro capítulos por el director "coco pelao" de La ciutat de Tarragona. Sin desanimarme entonces lo envié revisado a la revista comercial La crida de Cambrils y tuvo tanto éxito que hubo una segunda parte. El problema de "coco pelao" era su poca personalidad en el momento de escoger a sus colaboradores. Me expulsó sin explicaciones, puso a un viejo locutor de la radio de Tarragona, que no sabía catalán y cada palabra debía ser corregida, puso a una locutora más joven y al final escribió un abogado sobre leyes cuando en realidad médicos y abogados se deben anunciar por otros medios. "Coco pelao" está ahora en Salou casado con una joven rusa (casi parece una meno)  y sigue con sus negocios sucios. Pero en estos momentos no me preocupa. Cuando lo detengan, me alegraré.

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Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
En realidad, amigos, no me puedo separar de mi tarea de escribir. Ahora estoy corrigiendo páginas anteriores para que tengan coherencia. Sí, que os recomiendo que compréis obras mías anteriores. Un amigo me dijo que quería comprar ahora Els últims dies del dictador Valdés i altres narracions y lo encontró con dificultades. Aunque vendo pocos libros y no soy un genio, la gente los va comprando a cuentagotas y se van agotando. Aprovecho el omento para decir que compréis el reciente, Los gigantes del trueno. Pronto se puede agotar. Si soy pesado con el tema me podéis dejar un comentario con tranquilidad y yo no diré nada.
La carrera de la citada periodista ha acabado para mí en un final amargo. Empezó con un bonito cuento sobre una vampira que se alimentaba del frío, no de la sangre. Era original aunque al final dominasen rasgos surrealistas. Fue publicado en una antología de cuentos de Tinet. Así fue cómo la conocí. Sigue una fulgurante carrera en Notícies TGN y en el Diari de Tarragona pero termina como secretaria de esa gentuza. En fin, cosas del Destino.