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Querría aclarar unos puntos cuando se ve que no puedo hablar bien de La gent del llamp. Hace años en el año 2000 concretamente llevé unos manuscritos con relatos a la Editorial Arola. Naturalmente de todo el material la sra. Lourdes Malgrat se quedó con un mecanoscrito. Pero dependía de su jefe Magí Sunyer para ver su rechazo o su publicación. El tiempo pasaba. Nunca más he  recibido alguna notificación sobre ese manuscrito. Casi veinticinco años después inicio una correspondencia por carta sobre temas literarios y consejos con el escritor Joan Cavaller. Le comentaba el hecho del mecanoscrito y él mismo reconocía que no estaba bien el trato que me habían dado. Por aquellos días deseaba ingresar en la web de escritores de Tarragona que dirigía y administraba Magí Sunyer. Pasa el tiempo. Nada. La web no se modifica. Finalmente empiezan a cambiar algunas cosas de la citada web. Mostré mi amabilidad a Joan Cavaller y a Magí Sunyer y les dije que no guardaba rencor ni odio contra La gent el llamp por el hecho de mecanoscrito perdido. Pero quisiera salir entre los escritores de Tarragona. ¿Como lo diría? El hacha de guerra estaba enterrada. Un día me escriben del equipo de Joan Cavaller y me dicen que no puede mantener correspondencia conmigo por su cantidad de trabajo. Pregunto qué pasa, si lo he ofendido, me dicen que tiene mucho trabajo y no se le puede molestar. De acuerdo. Sin embargo veo que algo se torcía. Flotaba una mal atmósfera, como el frío viento que anuncia una tormenta. Pasados unos mese veo que en la web de Escriptors de Tarragona, Magí Sunyer se carga la parte de los escritores desde la A a la Z y solamente quedan sus amigos y él. Me quejo y él me dice falsamente que no había nunca una lista definitiva pues algunos se van y otros vienen por tanto quedaba eliminada esa sección. Vuelven las miradas amenazantes -las suyas- o se hace el tonto cuando me ve. Si La gent del llamp quieren guerra, pues tienen mi desprecio. No me esperaba esta reacción y quiero que conste que estaba preparado para olvidar antiguos rencores. Les gusta aplastar a otros escritores.

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