Debo tomarme con calma el mundo literario. Lo repito. También es como un droga, crea vicio y destruye. Estaría escribiendo las veinticuatro horas del día. Pero luego acabas cansado. Continuo con la obra Ucrania era mi hogar en la que un etnólogo y una ucraniana se conocen. Al mismo tiempo estalla la guerra. Sería irónico que que esta obra saliera publicada y sobresaliera sobre las que tengo más cariño.
Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
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