Intento pulir los relatos misterio que he escrito. Veréis... Escribo a un ritmo rápido y luego se cuelan algún error de tipo tipográfico. Por este motivo después de escribir el relato me lo leo y reviso. Todavía se escapa algún error. Espero que el lector me perdone. Antes escribía borradores y cuando no existía el ordenador para todos, escribía en mi máquina de escribir. Cuando tuve mi primer ordenador abandoné la idea de escribir borradores. Todavía elaboro alguno si no tengo a mano mi ordenador. Practico lo que se llama escritura sintomática, lo que sale de mi cerebro lo plasmo pronto en la pantalla. De esta manera acelero más mi producción y no voy lento. De hecho cuando en mi máquina de escribir salió mi primer relato del tamaño de una breve novela de aventuras medievales, empezaron a venderse ordenadores y las editoriales solamente cogían trabajos en ordenador. Los tiempos cambian. En poesía -lo reconozco- para mantener la musicalidad, el ritmo y la rima ( a veces forzada) todavía escribo borradores. Imperatrix Romae i altres narracions, mi primera novela acompañada de unos cuentos fue la primera obra en ordenador. Pero hablo del año 1996 o 1997.
Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
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