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Ha pasado la Diada de Sant Jordi. No me siento muy contento. Sé que mi volumen de espías Una balalaika para Vladimir estaba expuesto, pero es demasiado pronto para saber cómo han ido las ventas. Solamente eran un sueños, con el que completaba la trilogía de Sarjania, El acero de Sarjania, no han hecho publicidad. Después de treinta y cinco años de trabajo parece que no ha conmovido los corazones de ciertos círculos literarios. He leído por la prensa que se han vendido volúmenes de autores que desconozco. No sé si es a nivel nacional o local. Pero mi obra de espías ni mi nombre figura entre los más vendidos. Me pregunto sobre qué debo escribir. El tema del espionaje se lleva ahora con los conflictos bélicos y escuchas a los teléfonos móviles de políticos. Me dedicaré a la novela romántica. Quizás ahí tenga más futuro... Es broma. 

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Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
En realidad, amigos, no me puedo separar de mi tarea de escribir. Ahora estoy corrigiendo páginas anteriores para que tengan coherencia. Sí, que os recomiendo que compréis obras mías anteriores. Un amigo me dijo que quería comprar ahora Els últims dies del dictador Valdés i altres narracions y lo encontró con dificultades. Aunque vendo pocos libros y no soy un genio, la gente los va comprando a cuentagotas y se van agotando. Aprovecho el omento para decir que compréis el reciente, Los gigantes del trueno. Pronto se puede agotar. Si soy pesado con el tema me podéis dejar un comentario con tranquilidad y yo no diré nada.
La carrera de la citada periodista ha acabado para mí en un final amargo. Empezó con un bonito cuento sobre una vampira que se alimentaba del frío, no de la sangre. Era original aunque al final dominasen rasgos surrealistas. Fue publicado en una antología de cuentos de Tinet. Así fue cómo la conocí. Sigue una fulgurante carrera en Notícies TGN y en el Diari de Tarragona pero termina como secretaria de esa gentuza. En fin, cosas del Destino.