En mi vida circulan dos Javier Parera. Uno es la persona, un ser con la enfermedad de los huesos de cristal, con miedo, débil y otros defectos. Ese Javier no es querido por mi. Está en silla de ruedas -sea electrónica o manual- no es feliz y parece que sueñe que algún día habrá remedio para su enfermedad. Se se sigue odiando asimismo y no ve un futuro brillante. Se teme nunerosos achaques. En cambio está el Javier Parera escritor, el que se quiere y el que tiene completa dedicación a sus numerosas poesías, relatos, escasas obras de teatro y artículos periodísticos. Este Javier se ama asimismo. Tienw otras aficiones como la lectura de libros y comics. Ver cine. Escucha música de Mozart, Beethoven, Wagner, Bruckner, Mahler y otros compositores mientras no sean vanguardistas. Este Javier es el preferido. Por tanto, amigos lectores, olvidad al primer Javier y mirad con otros ojos al Javier escritor cuando leáis una novela, poesía o cuentos suyos.
Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
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