Este fin de semana pasado he improvisado delante del teclado del ordenador tres relatos más del detective Edwards. También he revisado y he terminado una breve novela que empecé hace años. De momento no me detengo. Las ideas fluyen por mi cerebro.
Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
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