Escribir y publicar son muy difíciles en este país. En algunos casos leen relatos o novelas malas que son aceptadas por editores porque tienen como amigos cercanos a sus autores, pero cuando las lees, te quedas sin entender el significado del volumen, por cierto no son libros muy sólidos o gruesos, parecen folletines o panfletos bien encuadernados. En el caso de Tarragona si no eres amigo de Arola Editores o de Cossetàna, o no tienes a alguien que te introduzca en estas editoriales no publicas nada. En otras palabras si no publicas en el estilo vanguardista de La gent del llamp como Magí Sunyer, máximo representante, no tienes que hacer nada ahí. Solamente espero que la Historia de la Literatura haga Justicia y ponga a los escritos esforzados en un sitio destacado mientras los que tiene la puertas abiertas con facilidad queden en un segundo plano. Pero lo veo difícil porque el segundo grupo se encarga de promocionar hasta la saciedad su obra. Esperemos que pasará en las próximas décadas. Una cosa es segura, ni ellos ni yo lo veremos. Serán las futuras generaciones de niños y adultos que opinen sobre nosotros.
Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
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