He descrito la maldad de Kara Buto, pero para este caso me he basado también en personas de la vida real que pueden dañar a otras personas aunque sea psicológicamente. He trabajado como funcionario en el municipio de Tarragona antes de quedarme en una silla de ruedas. He conocido a diversidad de personas. tomaba nota mentalmente de sus caracteres dispares y me ayudaban a perfilar al malvado Sátrapa Rojo. Me fijaba en la hipocresía de algunas personas, detrás de su sonrisa se escondía engaños y falsedad, promesas no cumplidas, gente que hablaba mucho pero no cumplían sus quehaceres. Los peores casos se daban en jefes de departamento. Tenían un especial tacto en dañar a la víctima y la citada víctima ni se enteraba. No necesitamos bases secretas, ni misiles para dañar a gente vulnerable e inofensiva. Kara Buto reúne estas peculiaridades. Pondré un ejemplo. Antes, cuando podía caminar subía o no las escaleras. Tenía dificultad. Cuando me cambiaron de departamento, el nuevo jefe que iba a tener dijo al departamento de Personal que me tendría la mañana subiendo y bajando escaleras. No me quería. E Personal se asustaron y me buscaron un lugar sin barreras arquitectónicas. Por los pasillos del Ayuntamiento me saludaba y hablaba como un amigo. Por la espalda te clavaba una puñalada. Sé esta historia porque en aquella época me quedaban algunos compañeros de trabajo y me lo dijeron. No necesito enfrentarme contra cincuenta thugs. Con este personaje tengo bastante.
Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
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