Escribir es una tarea difícil. Inventar personajes, un escenario, una época, diálogos, un argumento sólido que mantenga al lector interesado hasta el final... Sin embargo cuando el relato, un conjunto de relatos o una novela se escribe o es publicada llega el problema de la distribución. Algunos libreros no quieren el volumen, otros retrasan la exposición del libro en el mostrador o sencillamente lo ponen en un rincón donde nadie lo vea. En cambio los amigos escritores de los libreros o autores famosos son los que ocupan un destacado puesto en el mostrador. Es un problema. En realidad es más grave que pensar el argumento de un cuento y que no tengas ideas en aquel momento. Espero que en el futuro den las mismas oportunidades a los autores famosos que a los que intentan mantenerse en este complicado mundo. Pero me parece que esta actitud nunca cambiará.
Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
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