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Antes de continuar con mi trayectoria literaria, quisiera detenerme en una anécdota que me pasó hace tiempo. Cuando me publicaban mis relatos breves en el diario Noícies TGN, como columnista estaba mi fotografía tamaño DNI  y luego el título del relato. El contenido de la citada narración podía ser bueno o malo. Dependía de la opinión del lector. En la mayoría de los casos cuando paseaba por el barrio me paraban ancianos y ancianas que leían el diario gratis porque lo cogían de su puesto. Me felicitaban. También leían detalles que no entendían pero por el barrio era conocido y las opiniones eran favorables. Una tarde de verano paseaba con mi esposa delante de la Universitat Rovira i Virgili. Nos sentamos en un banco. Yo permanecía en mi silla de ruedas y la suave brisa del atardecer me acariciaba y me animaba. Entonces pasó por nuestro lado un anciano. Me preguntó si yo era el autor de los relatos de Notícies TGN. Cuando contesté afirmativamente él con nuestro permiso se sentó a nuestro lado. Al lector de mis relatos siempre les doy y un trato especial, respeto, simpatía y ganas de hablar. El anciano me dijo que a él le hubiera gustado continuar en el colegio, leer y escribir como yo, pero a los doce años lo sacaron de la escuela y lo pusieron de agente notificador para recordar al ciudadano de Tarragona las facturas del agua, la luz y otros impuestos que debía pagar. Me dijo que en los años 40 estas gestiones eran llevadas por el arzobispado con el arzobispo Arribas y Castro, un gallego puesto por Franco, otro gallego. Añadió que sufría de la vista y cuando no le dolían los ojos, aprovechaba para leer mis cuentos. Este detalle me dejó asombrado. Después me dijo que podía escribir historias sobre la Tarragona franquista que siempre se han ocultado, y él se ofrecía para darme los datos. Rechacé aquella idea porque siempre me dedico a los relatos de ciencia ficción, ficción histórica, aventuras y misterio. Además sabía que años antes un escritor y político de Tarragona quería escribir artículos sobre este tipo para desenmascarar la crónica negra de Franco sobre Tarragona. Ese hombre empezó a recibir amenazas de Muerte y accidentes inexplicables. Veía que era un tema peligroso y a mi no me gusta tocar viejas heridas porque después vuelven a sangrar y es peor. Mis temas eran la fantasía y la aventura. Después de una larga conversación, el anciano se despidió amablemente de mi esposa y de mi. Yo seguía continuando con mis relatos de temática misteriosa y procuraba no entrar en un territorio peligroso. 

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Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
La carrera de la citada periodista ha acabado para mí en un final amargo. Empezó con un bonito cuento sobre una vampira que se alimentaba del frío, no de la sangre. Era original aunque al final dominasen rasgos surrealistas. Fue publicado en una antología de cuentos de Tinet. Así fue cómo la conocí. Sigue una fulgurante carrera en Notícies TGN y en el Diari de Tarragona pero termina como secretaria de esa gentuza. En fin, cosas del Destino.
En realidad, amigos, no me puedo separar de mi tarea de escribir. Ahora estoy corrigiendo páginas anteriores para que tengan coherencia. Sí, que os recomiendo que compréis obras mías anteriores. Un amigo me dijo que quería comprar ahora Els últims dies del dictador Valdés i altres narracions y lo encontró con dificultades. Aunque vendo pocos libros y no soy un genio, la gente los va comprando a cuentagotas y se van agotando. Aprovecho el omento para decir que compréis el reciente, Los gigantes del trueno. Pronto se puede agotar. Si soy pesado con el tema me podéis dejar un comentario con tranquilidad y yo no diré nada.