Debo destacar que en la etapa de colaborar en L'espineta de Tarragona, tuve un fuerte cariño por el cuento Irene, una historia romántica en la que daba importancia al mundo de los sueños. Me explicaré. Cuando tenía 12 años me aficioné a la lectura de los cuentos breves de Poe y a los 15 casi me había leído su obra en prosa. Dejé a un lado sus relatos de humor negro y después me adentré en la poesía y en sus ensayos. De los cuentos breves me quedo con La caída de la casa Usher y Ligeia, sin embargo la segunda pieza (en realidad un cuento de vampiros) me fascinó y quería escribir una narración en la que flotase la misma atmósfera de romanticismo y misterio. Entonces de mi cabeza surgió Irene. Pedres vermelles e Irene son mis relatos preferidos. Encontraréis Irene en Contes del rocambolesc.
Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
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