Cuando tenía unos 20 años me presenté dos veces al Concurso literario de relatos breves de Mn. Ramón Muntanyola. No recuerdo el título del primer relato pero daba a demostrar a través de unos navegantes que el Océano Atlántico acababa en una gigantesca catarata y que el mundo era plano, como pensaban en la Antigüedad. No quedé ni como finalista. Al año siguiente me presenté con una historia romántica. Mireia era su título. El mensaje del cuento era que nadie debía ser esclavo de la droga. Quedé como finalista pero no me llevé el premio. En cambio el ganador no ha publicado nada ni se ha dedicado al difícil campo de la Literatura.
Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
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