En la Editorial Arola no existe tampoco un camino fácil. Supongamos que eres amigo de Sunyer, Cavallé o Arola. O la obra sea buena. Te la publican y no cuesta nada la coedición ¡Què bien! Aplaudimos todos. Soy un escritor bueno o reconocido. Después cuando editan al libro, el editor o los delegados te dicen que debes vender un número x elevado de ejemplares. A partir de entonces puedes quedarte los beneficios que te quedan, pero como la cantidad de compradores no existe, el autor se queda sin nada. El sr. Arola y amigos se quedan con los beneficios. Nunca pierden.
Por el contrario. el autor debe buscar el lugar de la presentación y pagar el catering, es decir botellitas de agua, pica-pica, canapés, vino e incluso champán para quienes acudan. Siempre ese catering se va por unos 1000 euros como mínimo, por tanto entre los libros vendidos y lo que gastan o comen los vampiros que asisten, no te queda nada. Además sabes que tantos libros -no recuerdo el número- nunca los vas a vender porque entre otras cosas no eres un autor reconocido y la gente lee poco. Lo poco que lee lo deja para autores reconocidos como Mendoza o Coia Valls en otras editoriales más serias. Por tanto aquellos que tengan de repente facilidades para publicar en Arola, que se olviden de ser unos premios Cervantes.
Yo iba a cometer el error dos veces. Una manuscrito perdido ahora en el año 2000 y otro en la año 2015. Afortunadamente, como los sres. Sunyer y Cavallé están tan ocupados nunca me dijeron nada. Me veía pidiendo un préstamo al banco. Os iré contando más cosas pero en el futuro.
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