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Mostrando entradas de abril, 2026
Hubo varios títulos provisionales en la novela. Tenía El año de los gigantes, Los gigantes de la tormenta, Conspiración ante el emperador, El trueno de los gigantes, El año del trueno, etc. Hasta llegué a cambiar nombres y época. Pensaba convertirla en una novela de ficción histórica con un guerrero medieval en la época del imperio germánico. Finalmente volví a los borradores originales. Quedó esta versión que iba pasando al ordenador de unas páginas mecanografiadas. No era una tarea fácil ni creo que en el futuro me la reconozcan. Solamente verán una novela de aventuras o a mí como un seguidor de la obra de Robert E. Howard. Por culpa de La gent del llamp quedará en el olvido y ellos pasarán a la Historia de la Literatura con sus obras sin coherencia. Es fastidioso.
Os dije que el primer encuentro con los fantásticos mundos de Howard se produjo por la vacaciones navideñas de diciembre de 1976. Pero no eran unas vacaciones placenteras en una playa caribeña. Me sometía a un doloroso tratamiento para reforzar el calcio de los huesos en un hospital. Lo pasé mal con el tratamiento y además los huesos quedaron igual, pues la hormona que reparte el calcio por el cuerpo no asimilaba las dosis extras. Con diez años me di cuenta que mi labor sería escribir. No hablo de algunos payasos que descubren su afición literaria más tarde y con sus contactos fastidian a los demás. Yo quería escribir sobre civilizaciones perdidas para distraer a la gente, no para aburrirla o dejarla confusa como pretenden esos payasos. De hecho, uno de mis primeros cuentos -hoy perdido- hablaba de las amazonas. En el comic basado en obras y personajes de Howard vi cómo el guerrero Conan lucha contra un hombre tigre, más parecido a un hombre lobo. Debemos recordar una vez más que los r...