Ir al contenido principal

Mi mente no descansa. Continúo pensando sobre el mecanoscrito que debo corregir. Finalmente me inclinaré por el primer emperador que hubo en Roma, Augusto. Debo ir con cuidado. Aunque se mezclen temas fantásticos tampoco no quiero equivocarme en los datos históricos de la época. Toca documentarse bien otra vez. De hecho estoy consultando algún libro. Sin embargo estoy familiarizado con esta época pues mi volumen Històries de la meva Tàrraco Viva se sitúa en eses convulsos años y de los sucesores de Augusto aunque se hable de Pax romana. No olvidemos las intrigas palaciegas y familiares por el poder. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

          Francisco Javier Parera Gutiérrez es un escritor de Tarragona nacido el 17 de febrero de 1966 y perteneciente al post modernismo literario.           Perfila su estilo y sabe que debe combinar tanto el catalán como el castellano para las diferentes publicaciones.           ETAPA COMO COLABORADOR EN NARRATIVA           Fue colaborador con sus narraciones y poesías en las revistas literarias y comerciales Arrels, Tarragona nostra, Estímul, diari de La Canonja, L'espineta de Tarragona, Diari de Tarragona, L'Om de Riudoms, El faro de Salou, Notícies TGN, Air Malaga, Alhucema y La crida de Cambrils. Actualmente publica de manera esporádica en Les gralles de Valls.            ETAPA EN CÍRCULOS LITERARIOS DE POESÍA           ...
Hoy he empezado a revisar el volumen de los obra de teatro. Hay algún pequeño error, pero no es importante. He visto Carlemany y he comenzado con las dos primeras escenas de Gentil del primer acto. Esta nueva labor promete robarme mucho tiempo.
En la novela de espías, Els últimos dies del dictador Valdés, rechazada cuelmente por Cossetania Editores, me adelantaba un año antes a la terrible pandemia del coronavirus. El agente secreto Rogers debe eliminar también a un científico loco que con un virus infecta los pulmones de las víctimas y mueren. Luego se conquista la ciudad sin explosiones y Muertes de los invasores. Valdés protege a este criminal para que realice sus experimentos. De hecho tenemos una escena en la que me adelanto a la infección de los pulmones. El profesor alemán enseña en unas pantallas de ordenador células de un pulmón sano y luego lentamente se va acercando el virus maligno hasta apoderarse de las células benignas. El científico loco ríe a carcajadas con sus éxitos.