Mi mente no descansa. Continúo pensando sobre el mecanoscrito que debo corregir. Finalmente me inclinaré por el primer emperador que hubo en Roma, Augusto. Debo ir con cuidado. Aunque se mezclen temas fantásticos tampoco no quiero equivocarme en los datos históricos de la época. Toca documentarse bien otra vez. De hecho estoy consultando algún libro. Sin embargo estoy familiarizado con esta época pues mi volumen Històries de la meva Tàrraco Viva se sitúa en eses convulsos años y de los sucesores de Augusto aunque se hable de Pax romana. No olvidemos las intrigas palaciegas y familiares por el poder.
Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
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