Continuamos escribiendo mi novela sobre la crueldad de los nazis sobre los pobres judíos en un campo de concentración. He endurecido algunas acciones. Seguramente estos actos criminales eran ejecutados por las altas esferas de las SS. El drama se alarga con la romántica relación de un sargento alemán de buen corazón con una muchacha polaca judía. Vuelvo a decir. El drama está servido.
Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
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