Le he dado un fuerte impulso a la saga de Hagen, el germánico. Estoy atravesando el ecuador de sus aventuras. Ahora queda la otra mitad y la miscelánea prometida. El verdadero problema vendrá cuando deba revisar esas páginas, pues inevitablemente se cuelan errores ortográficos. No cometo errores de este tipo, pero está escrito en catalán y quizás se cuelen castellanismos. Debo ir con cautela como mi protagonista ante el peligro.
Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
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