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Seguimos a la dura espera mientras se imprimen los ejemplares de Memorias de Valrojas. Este tiempo me consume lentamente. Sin embargo tengo más miedo de los libreros por si aceptarán la edición. Algunos tardan en contestar a la editorial y la espera es más tensa, amigos. El problema no es es escribir, el problema es publicar y que la obra se distribuya.

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