Seguimos a la dura espera mientras se imprimen los ejemplares de Memorias de Valrojas. Este tiempo me consume lentamente. Sin embargo tengo más miedo de los libreros por si aceptarán la edición. Algunos tardan en contestar a la editorial y la espera es más tensa, amigos. El problema no es es escribir, el problema es publicar y que la obra se distribuya.
Estos días de verano os podéis imaginar que no hay actividades literarias y yo tampoco no he escrito nada. Ahora espero que siga el proceso de mi volumen Todhäuser, historia de un disidente nazi. En realidad me gustan más los otros relatos pero con frecuencia debo publicar un tema que desea la gente y para el autor es molesto o no le gusta. En estos momentos me preocupa que me pongan en la wikipeda mi biografía literaria, pero esta actividad lleva tiempo.
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